
El celibato se refiere al estado de aquellas personas que no se casan, o que no tienen una pareja sexual. El celibato es un tema controversial desde hace varios años, debido a que es practicado en distintas religiones, a fin de que los representantes de cada religión lleven una vida limpia de pecado y entregada a su Dios durante su trayecto al servicio de la iglesia.
A través de los años, la religión católica se ha visto empañada por diversos acontecimiento que se han dado a conocer a través de los años, hechos que dañan la imagen de pureza y castidad de los servidores de la iglesia, dejando ver casos de pederastia o de sacerdotes que mantienen una vida conyugal con mujeres, con las que hay hasta hijos de por medio.
De un tiempo para acá en los medios de comunicación, externan opiniones encontradas acerca del celibato, dando la impresión de que el celibato sacerdotal ha despertado un repentino interés, y por otro lado, que resulta difícil de comprender para cierta mentalidad contemporánea, el hecho de que un padre tenga relaciones.
Las críticas, curiosamente alejadas de una mentalidad verdaderamente liberal y tolerante, no se quedan en el plano teórico, pues desde hace algún tiempo no faltan campañas basadas en acusaciones de abusos sexuales dirigidas contra sacerdotes, con el fin intentar de que la Iglesia cambie la disciplina.
Los primeros textos escritos que hacen referencia al celibato como disciplina eclesiástica, se remontan al siglo IV. De los cuales se deduce la clara conciencia de una tradición del celibato no como una obligación, sino como una costumbre que se remonta a los tiempos apostólicos. La existencia de dificultades en este camino es evidente, pero no debemos exagerarlas.
Por un lado sería ingenuo creer que la vida matrimonial es más fácil. En la actualidad se rompen el 40% de los matrimonios, una proporción mucho más alta que la de defecciones de sacerdotes célibes. Y es que tanto los hombres casados como los célibes tienen que esforzarse para ser fieles a los compromisos que han adquirido.
Actualmente el celibato es una decisión libre y consciente. El seminario prepara a los candidatos para que tomen conciencia de la decisión al solicitar ser aceptados como sacerdotes. Antes de la ordenación sacerdotal, el candidato debe firmar un documento de aceptación.
En nuestra época, los últimos Pontífices se han pronunciado en varias ocasiones dando respuesta a algunos movimientos católicos de renovación en torno al Concilio Vaticano, planteando el celibato opcional.
Cuando un sacerdote en plena conciencia, siente que no puede cumplir con su promesa, debe acercarse a su obispo para informarle sobre su situación. Si necesita ayuda para continuar con su camino, el obispo le dará todo el apoyo humano y psicológico para que pueda seguir con su promesa de celibato. Sin embargo, cuando el sacerdote muestra su deseo de tener una pareja sexual o, los hechos lo comprueban, el obispo debe retirarlo del estado clerical. De igual manera seguirá siendo sacerdote hasta su muerte, pero no podrá ejercer su ministerio. Así lo menciona el Derecho Canónico en el Capítulo IV sobre la Pérdida del Estado Clerical.
Para que un sacerdote pueda contraer matrimonio por la Iglesia, necesita contar con la excepción otorgada directamente por el Sumo Pontífice, tal y como lo menciona el Canón 291.
